
El mundialmente conocido grupo editorial “Enciclopedia de gastronomía”, está compuesto..., por: yo. ¿Para qué vamos a engañarnos? Y ustedes, inteligentes lectores, se preguntarán: “¿Y quién coño es usted?”, pues para quien le interese, a continuación contaré quién es José Juan Iglesias del Castillo y Díaz de la Serna, de nombre artístico: Pepe Iglesias, aunque les aseguro que es un rollo aburridísimo, una estupidez que no merece la menor pena leer. Si me aceptan un consejo, vayan a los botones de Artículos, Vinos, Recetas, Asturias gastronómica, etc., allí si hay chicha.
Suena a tópico, pero se puede decir que nací entre cacerolas, ya que mi madre fue una de las mejores cocineras que tuvo este país, hasta el punto de que mi padre, consciente de esas virtudes, abandonó su clínica y la cátedra en la Facultad de Medicina de Madrid, para poner un restaurante, el Horno de Santa Teresa, donde dar rienda suelta a aquel torbellino coquinario llamado Lola.
A pesar de no haber estudiado formalmente nada relativo a la Hostelería (lo más cercano fue la Bromatología de Veterinaria), desde niño fuí hostelero, aunque más que por simpatía, fue, porque si quería tener un duro, la paga dependía de echar una mano, ya fuera en la cocina, oficina, almacén o comedor.
El año 1976 un trágico accidente se llevó a mis padres y a mi hermano, con lo que tuve que abandonar mis otras actividades para dedicarme de lleno a los negocios familiares, que eran principalmente de hostelería. Durante una década me dediqué con pasión a los diferentes aspectos de este gremio, hasta políticamente, ya que, como Secretario General de la Agrupación de Restaurantes de Madrid, dí bastante guerra. A finales de los ochenta, con todas las habituales medallas y condecoraciones propias de la profesión en el esportón, pero también con más de medio centenar de trabajadores y todo el estrés de la gran ciudad a cuestas, decidí romper con el mundanal ruido y retirarme pacíficamente a mi anhelada Asturias para ver los platos, bandejas y copas, solo desde el otro lado de la barra.
Al principio fue un divertimento, un artículo aquí, un reportaje allá, pero en 1991 contraje ya varios compromisos serios, como la sección “Gastronomía V Centenario” en la revista Club de Gourmets para todo el año 92, el espacio “El Horno de Pepe Iglesias” en Radio Ribadeo Cadena COPE, las secciones “Catavinos” y “Cartas a un amigo cocinero” en El Correo Gallego y, sobre todo, el suplemento semanal de gastronomía de el diario El progreso, un cuadernillo dominical de cuatro páginas que me obligó a montar toda una estrutura editorial que mantengo hasta la fecha.
A partir de aquel momento ya me replanteé mi vida como profesional de la comunicación gastronómica desarrollando las siguientes actividades:

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