


La dulcería industrial se ha sofisticado tanto en sus especialidades navideñas, que realmente lo que hay que recomendar no son postres, sino abstinencia, porque las tasas de glucemia en sangre y las calorías vanas ingeridas por tantos kilos de azúcar, nos puede pasar una dolorosa factura en los primeros días del año.
Cuando comer dulces era un lujo, con la llegada de estas fiestas los golosos se frotaban las manos porque podían gozar a sus anchas sin que nadie les pusiera cortapisas. Ahora que durante todo el año tenemos al alcance de la mano tantas golosinas como nuestra gula nos pida, sobrecargar la ingesta de azúcar es un verdadero peligro.
Como ese debe ser el único vicio gastronómico que no me tienta, pues la verdad es que para mi esas montañas de turrones, peladillas y polvorones no me atraen en absoluto, de hecho no creo que apenas si llegue a probar alguna de esas especialidades en todo el año, salvo que sea absolutamente casera o artesana, de ahí que los postres que ofrezco, quizás, dentro de lo cabe, hasta puedan ser considerados dietéticos (lo digo porque si comparamos una compota con un mazapán, pues..., sí.)
La mayoría de las recetas que les presentamos aquí son preparaciones muy antiguas, platos que ya apenas si se ven en las mesas navideñas españolas, una verdadera pena porque todas esas porquerías industriales, además de verdaderos venenos que deberían alertar de su peligrosidad al igual que las cajetillas de tabaco, han sido verdugos de una fabulosa tradición dulcera hispanoárabe, de la que pueden conocer algo más en el artículo Dulces de Navidad
Helados, flanes y gelatinas

Postres calientes

Postres de frutas
Repostería

Un compendio de sumillería familiar con que disfrutar de la pasión del vino.
©2009 TANINOS S.L. Aviso Legal - Adquisición de Publicaciones -