Precalentamos
un poco una sartén de Ø 22 cm (que quepan bien los solomillos, pero que
no sobre demasiado), echamos el aceite y doramos a fuego bien fuerte la
carne, pero solo por un lado, para que quede bien tostadita, pero cruda
en el interior.
Retiramos del fuego, sacamos la carne a un plato y
añadimos el vino. Basta con que de un hervor para desglasar los jugos
que se han pegado al fondo y evaporar el exceso de alcohol.
Volvemos a colocar los solomillos, esta vez dados la vuelta para que conserven el color tostado, tapamos la sartén y reservamos.
Para
servir, basta dar un recalentón y poner la guarnición. Para la foto
puse unos triangulitos de calabaza y un poco de brocoli. La calabaza
estaba deliciosa, pero el brécol no pegaba ni con cola (en esta revista
hay que decir toda la verdad, aunque a veces duela), así que mejor,
judías verdes o patatas fritas.
Menú para los mejores vinos de España
- Aperitivo: Jaume Codorníu Mágnum Quiche de bacalao ahumado
- Entrada: Do Ferreiro Cepas Vellas Percebes de Corcubión
- Principal: Viña El Pisón ’04 Solomillo de buey en reducción de Olivares
- Postre: Osborne PX Viejo Helado de turrón con pasas y frambuesas
Como
lo más caro no tiene porqué ser necesariamente lo mejor, empezamos este
tercer menú con uno de mis cavas preferidos, quizás por ser el más
parecido al champagne y, como no podía ser menos, le he reservado
también uno de mis platos preferidos, la Quiche de bacalao ahumado. Ya
he comentado que los grandes champagnes piden ahumados a voces, lo que
no implica que sea el manido plato que compramos montado en la tienda
de Delicatessen de la esquina, porque los ahumados permiten ser usados
como ingrediente de cocina. No siempre, porque hay cada bazofia en que
el salmón queda como pasta, pero bueno..., esta es una de esas
excepciones. Además, esta golosina, que es la quiche, con pasta
quebrada y masa con queso Parmesano, si bien nos regala en cada bocado,
también empalaga, así que un trago de finas burbujas, seco y ácido, nos
limpia y alegra la boca antes de meter otro.
Para el albariño Do
Ferreiro Cepas Vellas, hubo división de opiniones, porque a mi los
percebes me gustan con vino tinto reserva y los grandes albariños me
gustan con aves de corral o con cerdo cocido, pero en algún maridaje
tenía que ceder y fue en este. Eso no quiere decir que no sea una
fiesta, pero...
En tintos, la mesa de cata dijo que Viña El Pisón
’04 , a lo que respondí que necesitaba probarlo para ver con qué podía
combinarlo, a lo que me respondieron que me fuese a pasear al perro y
que leyese su descripción en la guía. No les diré las maravillas que
cuentan del vino, solo que debe comerse con “Carnes rojas de res grande
y platos de caza”, así que me lavé las manos proponiendo un solomillo
de buey desglasado al Olivares, lo que los franceses dirían Filet de
Boeuf au Porto. La reducción de un vino tinto dulce hace que los tintos
tipo Burdeos, destaquen como más secos y estructurados, aunque a este
Pisón, por lo que dicen en la guía, no parece hacerle mucha falta.
Del
maridaje del PX con el helado de turrón no hace falta hablar porque es
una obviedad, pero sí reseñar esa guarnición de frambuesas, cuya acidez
refresca radicalmente la boca, que de otro modo se vería empastada por
tanto dulce.