La gastronomía es la más fiel expresión de la cultura de un pueblo, por encima de la literatura, música, pintura en incluso folklore, ya que estas otras formas estuvieron mediatizadas hasta hace apenas un par de siglos (en España, hasta hace apenas medio), por los poderes fácticos, sobre todo la Iglesia y la Nobleza que era para quienes trabajaban los artistas.
Así pues, estudiando las costumbres populares, podremos adivinar como vivían realmente nuestros antepasados, por eso he aglutinado en un capitulo asuntos tan dispares como pueden ser las meriendas con que nuestros padres nos fastidiaban las tardes de juegos y los profesores los recreos, los desmadres carnavalescos, ese formidable invento llamado empanada, mediante el cual podemos darnos un festín en la playa o el campo sin necesidad de llevar cubiertos, o porqué el Cocido maragato se empieza por las carnes y se termina con la sopa. Para quienes ya peinamos canas, la palabra fresquera trae a nuestro recuerdo tiempos entrañables, hoy nadie concebiría un hogar sin neveras y sin embargo, tampoco vivíamos tan mal.