


(alcohol, brandy, cognac, ginebra, ron, vodka, whisky y otros destilados)
Antes de entrar en la historia, me van a permitir que explique someramente qué es el aguardiente, porque en numerosas webs que hablan de la historia del brandy, ron, whisky y otros destilados, he leído atrocidades que no solo demuestran la incultura e irresponsabilidad de sus redactores, sino que incluso, y esto es lo más grave, sin duda habrán creado graves confusiones entre sus lectores (no es políticamente correcto descalificar otras webs, pero cuando se publican datos tan falsos como: “La producción de whisky en Escocia proviene de varias tradiciones, que fueron introducido por San Patricio desde Irlanda en el s. IV A.C, o que la destilación era indígena en las trierras altas ...” o “La historia del cognac arranca en el siglo III, cuando los romanos enseñaron a los naturales de la región el cultivo de la vid, amén de otros aprovechamientos como la extracción de la sal del mar”. (trascripciones literales), yo creo que casi debería ser un deber moral denunciarlas, sobre todo cuando se presentan como páginas oficiales y por tanto fuente de información para estudiantes del tema).
Empecemos por su definición lingüística:
Recuerden dos imágenes de esta definición de aguardiente. (De agua y ardiente). y “destilación”.
“Agua ardiente” es una expresión que no necesita explicación para cualquiera que haya visto destilar en un alambique o alquitara a la antigua usanza, o sea, puestos al fuego (hoy día se calientan mediante quemadores de gas ocultos e incluso con resistencias eléctricas), porque el líquido que sale por la espita del enfriador es transparente como el agua clara, pero con tan solo acercarse ligeramente al fuego, se prende con una llamarada que casi parece obra del Diablo.
Pero ¿que es destilación?
Fermentación alcohólica y destilación.
Es frecuente ver o escuchar expresiones como “Un destilado de manzana” (pueden ver más pinchando en Brandy de sidra ), tanto que hasta hay irresponsables que dan lecciones diciendo burradas como que el whisky es un destilado de trigo. Si usted mete trigo en un alambique y lo calienta, a lo máximo que puede aspirar es a que se chamusque y salga una humareda. Si lo hace añadiendo agua, por la boquilla saldrá agua destilada, hasta que se agote y se queme el trigo, con lo que volverá a salir chamusquina.
Para que de una destilación salga alcohol, el interior del alambique ha de contener alcohol, porque la ciencia puede parecer magia, pero no lo es, y la destilación es simplemente un proceso físico mediante el cual, por la acción del calor (también del frío*), se separan las diferentes partes de que se compone la sustancia a destilar, así que empecemos por “fabricar” ese alcohol.
El alcohol es el producto resultante de la fermentación (alcohólica) de los azúcares (hay varios tipos de fermentación, incluso en el vino, como es la maloláctica).
Las frutas contienen azúcares. En el ambiente hay unos hongos microscópicos, llamados levaduras que, unidos en cadenas, producen enzimas que descomponen los azúcares en partículas más sencillas llamadas alcoholes. Dicho en forma de cuento infantil, hay unos bichitos que comen azúcar y cagan alcohol, además de producir calor y tirarse pedos. Dicho un poco más científicamente, en el proceso de fermentación alcohólica, una molécula de azúcar se desdobla en dos de alcohol, con desprendimiento de calor y CO2.
De este modo tenemos el siguiente proceso: La fruta madura machacada forma el mosto, este fermenta y se convierte en vino, que se compone agua y alcohol (además de otras sustancias).
Hay otra forma de producir alcohol, que es a partir de grano. Mediante un complicado proceso llamado malteado, el almidón del grano se convierte en azúcares (ambos son hidratos de carbono), y a partir de ahí el proceso fermentativo es el mismo, pero en vez de vino, se obtiene cerveza, que está compuesta igualmente de agua y alcohol.
Por lo tanto antes de hablar de ningún destilado, hay que disponer de un vino o cerveza que destilar.
Para no dejar cabos sueltos, he de explicar lo que es el orujo.
Los orujos son los residuos (pellejos) que resultan después de prensar el vino (¡ojo! he dicho el vino, no la uva. Una vez que ha fermentado, o sea, que ya es vino y no mosto, se separa el vino de yema, que es de mayor calidad, y el resto que está mezclado con los hollejos, se prensa para extraer todo lo posible, y a ese residuo que queda en la prensa como una pasta, se le llama orujos). Estos contienen aún restos de vino y por tanto de alcohol, por lo que no deben darse a comer a los animales porque se emborracharían, así que se disuelven en agua y se destilan, obteniendo lo que debería llamarse “Aguardiente de orujos”, aunque familiarmente se dice simplemente Orujo (pueden ver más pinchando en Aguardientes de Galicia y en Orujo envejecido ).
A partir de aquí ya podemos establecer diferentes clases de aguardientes en función del producto de base, bien sea vino, que se llaman holandas y se usan para los brandys y ginebras, si viene de orujos, se llaman así o grappas, del vino con sus hollejos (sin separar) salen aguardientes más suaves y perfumados como el pisco, y de las cervezas, se obtienen los whiskys, snapps, vodkas y demás aguardientes de grano.
Dos curiosidades. La patata y otros tubérculos (como el ñame, ágave, yuca, etc.), como no contienen azúcar, exigen una especie de malteado (aunque no es tal) y por tanto el resultado de la fermentación sería una especie de cerveza y su destilado se llama también vodka, sobre todo en Escandinavia donde que la llaman Akuavit.
La otra singularidad es la caña de azúcar. En realidad no es una fruta, por lo que no se puede llamar sidra (hasta aquí hemos hablado de vino, pero en realidad este término queda reservado solo para el obtenido a partir de uvas; al producto resultante de la fermentación de otras frutas, hay llamarlo sidra), pero tampoco cerveza, porque no viene de grano, así pues dejémoslo como la otra excepción. De hecho hay dos tipos de ron, uno que podríamos llamar de restos (es el más común y se hace fermentando los residuos de caña una vez extraídas las llamadas melazas, que es donde obtiene el azúcar), y otro conocido como agrícola, porque era el que hacían para sí los dueños de la plantación y que elaboraban con las cañas enteras, sin separar las melazas.
Ya tenemos alcohol, ahora vamos a destilarlo.
* Hay referencias de que en las tierras frías, Rusia, Escandinavia, incluso en Asturias, antes de la llegada del alambique, se hacían bebidas de elevada concentración alcohólica, lo que se lograba mediante complejos sistemas de congelación. En realidad la criodestilación parte del mismo principio, separar ambos elementos mediante la diferencia de puntos de congelación y ebullición del agua (0ºC y 100ºC) y del alcohol (-110ºC y 78ºC), en la destilación es por calor y en la criodestilación, por frío..
Historia de la destilación
Existen controversias acerca de la fecha en que se podría ubicar este descomunal hallazgo sobre el que tan poco interés y relevancia han mostrado los libros de historia.
De hecho casi se considera erudito discutir sobre si fue Arnau de Vilanova o Raimond Llul, a quién hay que atribuir semejante descubrimiento, porque en la mayoría de los casos, confundiendo la velocidad con el tocino, muchos pseudohistoriadores, hablan de los monjes benedictinos, de los frailes cartujos, de los indios tabajaras, o de un brujo de su pueblo.
En realidad, salvo los hechos militares que eran documentados en atestados reales, la mayoría de los acontecimientos que sucedieron en la Edad Media no tienen una datación fehaciente, por lo que es más sensato situarlos simplemente dentro de un contexto histórico.
Sucintamente los hechos ocurrieron así.
Ya desde la antigüedad, los alquimistas árabes utilizaban unos artilugios denominados alambiques y alquitaras para fabricar medicinas, perfumes, aceites esenciales y pócimas de belleza (hay quién afirma que en el siglo III, un tal Zósimo de Panópolis ya describía estos inventos y su uso). Uno de los productos más apreciados y populares era el Kohol, esa especie de pintura de ojos que siguen usando hoy día nuestras mujeres y algunos hombres en regiones como la India y que, además de su función estética como maquillaje, sirve también para aliviar ciertas afecciones cutáneas de los párpados. De la palabra “Kohol” deriva el vocablo colirio, aunque la Real Academia Española afirme que vienen de lat. collyrĭum, y este del gr. κολλύριον.
En 1232 (dicen), nació en Mallorca, hijo de Ramón Llull y de Isabel de Eril, un tal Raimón Llul (castellanizado, Raimundo Lulio). Vivió en la corte desde joven ya que a los catorce años fue paje de Jaume el Conquistador y, posteriormente, preceptor del príncipe Jaume, lo que le permitió vivir una vida un tanto alocada, según cuentan las malas lenguas. En 1265 peregrina a Tierra Santa y aprende, además del latín y teología cristiana, la lengua árabe y la filosofía musulmana.
En 1238 (tampoco nadie puede confirmarlo, solo es una conjetura), nació en Valencia (tampoco se sabe a ciencia cierta), un personaje que sería mundialmente conocido por sus trabajos de medicina, con el nombre de Arnau de Vilanova. Estudió medicina en Montpelier, donde se graduó en 1260. Entre los años 1281 y 1285, aprendió hebreo, y estudió Las Sagradas Escrituras, según la cultura rabínica y el Talmúd. Por esa época fue nombrado Médico Real por el rey aragonés Pedro el Grande, cargo que posteriormente también mantuvo con Alfonso el Liberal y con Jaime II. Fue varias veces encarcelado por sus ideas religiosas y devuelto a sus cargos, incluso reconocido por el propio Papa Clemente V. Vamos, que era un cerebrín, pero buena parte de su sabiduría le vino dada por saber armonizar su actividad con cristianos, judíos y musulmanes, ya que por aquellos años Valencia era un crisol de culturas donde vivían en paz todas las razas y religiones.
Ambos científicos, como los llamaríamos hoy, siempre en busca de aquellas quimeras que llamaban Piedra Filosofal, Elixir de la Vida, de la Eterna Juventud, etc., que compartían sus estudios con los alquimistas árabes y judíos, decidieron, en uno de sus múltiples experimentos, meter en uno de aquellos alambiques una cántara de vino para ver si podían sintetizar o extraer el alma de este.
De él salió un agua limpia y clara, que al ser probada, confirmó que realmente era el Agua de la Vida, porque con un pequeño trago, se ponían más contentos que las castañuelas. Con no menos asombro, comprobaron que la simple proximidad del fuego, hacía que esta se inflamase mágicamente como ningún otro producto conocido hasta la época, por lo que, además de Agua de Vida, recibió el nombre de Agua Ardiente. Por último y en reconocimiento a proceder de un invento árabe, decidieron bautizar a ese misterioso líquido como “Kohol”, que con el artículo árabe “al”, nos da la palabra alkohol, alcohol.
¿Fechas? ¿Autor? ¿Lugar? Solo lo expuesto, el resto son conjeturas que en realidad carecen de interés.
De hecho hay que tener en cuenta que este alcohol tan primitivo no era apto para el consumo humano sino como aplicación médica.
Por aquel tiempo no podían distinguir los alcoholes primarios, de los secundarios y terciarios, así que pasó cierto tiempo hasta que, de forma empírica, comprobaron que los primeros vasos que salían eran perniciosos, así como los últimos (debieron dejar ciegos a medio pueblo), lo que hoy llamamos cabezas y colas de la destilación y que contienen substancias tóxicas extremadamente peligrosas, desde metanol, hasta metales pesados.
Tengan en cuenta que hasta finales del siglo XVIII, cuando el científico alemán Daniel Gabriel Fahrenheit (1686-1736) inventó el primer termómetro, no se podía cuantificar la cantidad de temperatura, por lo que hasta el siglo XIX, las destilaciones se hacían de forma empírica, casi era un oficio esotérico, porque una mala práxis, podía matar o dejar ciega a toda una población, como sucedió en España hace apenas cuarenta años, en que unas partidas de orujos procedentes de augardenteiros tradicionales, de esos que van por las aldeas destilando a contrata, dejó un siniestro reguero de muertos, ciegos y tullidos por medio país (a raíz de aquel desastre las normas se han endurecido tanto que está más perseguido destilar que manipular drogas)
Sintetizando un poco el proceso físico de la destilación, vamos a dejarlo en este concepto: destilación es el proceso de separación por medio de calor, de dos o más ingredientes que componen un producto, en este caso el vino. El alcohol se evapora a 78ºC y el agua a 100ºC, por lo que durante un proceso de calentamiento del vino, en esa franja de temperatura, los vapores que se obtienen son de alcohol. Luego se condensan mediante frío (los vapores circulan por un serpentín enfriado por agua), y el líquido resultante es el alcohol.
Historia de los aguardientes.
Hemos dejado la historia a finales del siglo XIII, quizás el periodo de mayor esplendor de nuestra cultura, un ejemplo de convivencia entre culturas tan dispares como las cristiana, musulmana y judía, que despertaba la admiración en el resto de Europa por las riquezas y bondades sociales de que disfrutaban los españoles, y a las que el incipiente Renacimiento, aspiraba.
Los cristianos iban y venían por la península sin preocuparse mucho por si la ciudad en que moraban pertenecía a un califa o a un rey cristiano, porque tan seguras, o tan peligrosas, podían ser ambas plazas, ya que dependían de la codicia, honradez o sentido de la justicia, que el gobernador de turno tuviese, sin que la religión importase.
Aún así, y a pesar de la tradición musulmana que cinco siglos de ocupación habían dejado en las tierras del Levante, tras las conquistas de El Cid y posteriormente del rey aragonés Jaime I, Valencia era plaza que presumía de su cristiandad y de ella salían la mayoría de los científicos y sus conocimientos.
Mucho más al norte, por los reinos de Galicia, Castilla, Navarra y Aragón, se había forjado lo que en 1993 fue bautizado como Primer Itinerario Cultural Europeo: El Camino de Santiago, una ruta segura que, mediante un complicado sistema de monasterios, ciudades amuralladas, salvoconductos y otras herramientas al uso, los cristianos de cierto rango podían desplazarse desde el Finisterre gallego hasta las plazas más septentrionales de la Europa fría.
Aún sin conocer las técnicas más sofisticadas de destilación, mezclas y envejecimiento, que posteriormente aportarían su personalidad a cada bebida, el Agua de vida descubierta en Valencia pasó rápidamente de convento en convento (toda la ciencia estaba monopolizada por la Iglesia y solo había laboratorios en sus centros), hasta llegar a los que configuraban el Camino de Santiago y de ahí, como un reguero de pólvora incendiada, recorrió los diferentes reinos cristianos, empezando, claro está, por los francos, que fueron quienes más aprovecharon este invento.
Traducido a los diferentes idiomas, el Aqua vitae dejó nombres tan familiares como “Aquavit o Akuavit” en germánico, “Eau de vie” en francés, o "Uisge Beatha" en gaelico (poco a poco quedó en llamarse "uisge” y después, whisky).
Sin entrar en profundidades, vamos a describir las más famosas aplicaciones de aquel invento que, por mor del eclecticismo, dejaremos al alimón entre el valenciano Arnau de Vilanova y el mallorquín Ramón Llul.
Esto son descripciones de concepto, pero si ponen en Buscador el nombre del destilado en concreto, podrán ver sus descripciones organolépticas, historias, etc.
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